Fui a hablar con Lorena Ventimiglia a su taller porque trabajaba con esmalte sintético en sus pinturas. Me interesaba hablar con ella porque le interesaba lo mismo que a mi. Yo solo pensaba en comprar esmalte sintético para trabajar en ese momento, iba a la pinturería y le pedía 10 litros así sin pensar gastándome todo la sobra de mi guita del mes en eso. Entonces me enteré por algún lado que ella también usaba el material y me surgió, después de una visita a su taller, proponerle hacer una muestra a dúo para mostrar nuestras dos líneas de trabajo. Quería mostrar la serie Penélope que era Rosa, porque al haber cambiado el color azul con el que estuve trabajando en modo monocromo durante cuatro años, era un cambio re importante para mi en el arte que estaba produciendo. Galería Papel Moneda era un espacio en Warnes, rodeada de talleres mecánicos y sobre una calle muy amigable del barrio, Lorena ya lo conocía y yo lo había solamente visitado una vez. Entonces conocí a un grupo de artistas que no tenía idea que existían y ellos tampoco me conocían; parecían tener trayectoria (me fui enterando). Se tomaban todo con aparente liviandad, burla, despecho; notaba que todo les importaba al mismo tiempo demasiado y me demostraban resguardo. Andaba un poco temerosa por lo que iba sintiendo, pero no dude ni un segundo en hacerla, hasta fui a pedir que me escribieran un texto a Editorial Mansalva y no lo conseguí, alguien de Papel Moneda era de ahí. Cerraron la muestra unos días y la abrieron otros pocos, para mi fue una muestra muy especial, observé mucho su capacidad de juego y la incorporé, la practiqué ahi en la muestra mientras montaba junto al curador que me acompañaba como de turno: Javier Barilaro. Mostré tres pinturas de la serie Penélope, tejidos de hortensias y unas piezas de mi línea Ylem. Al poco tiempo de esta muestra esa Galeria Papel Moneda cerró y sentí después que se muda y se re-convierte en otros espacios-nombres-comunidades de la ciudad.